
El 17 de octubre 1987,
defensores de los derechos humanos y del ciudadano
de todos los países se reunieron en esta plaza
para rendir homenaje a las víctimas del hambre,
la ignorancia y la violencia. reafirmaron
su convicción que la miseria no es una fatalidad
y proclamaron su solidaridad
con los que luchan a través del mundo para acabar con ella.
«allí donde hay personas condenadas a vivir en la miseria
los derechos humanos son violados.
unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.»
P. Joseph Wresinski