Accueil 9 profundizar en 9 Devolver la dignidad y las oportunidades a los más vulnerables

Soy el coordinador y miembro fundador de la ONG MEABF (Mutual de Microemprendedores por el Amor del Bienestar Familiar), con sede en la ciudad de Goma (provincia de Kivu del Norte) en la República Democrática del Congo.

La misión de nuestra organización es movilizar y capacitar a las mujeres y jóvenes en la reconstrucción del país, al tiempo que se mantiene y se conserva una paz duradera y la unidad social mediante la restauración de la familia en general. Los miembros fundadores de esta organización tomaron la iniciativa de crear esta estructura humanitaria sujeta a la legislación congoleña y cuyo objetivo es mejorar las condiciones socioeconómicas de las personas marginadas y vulnerables. Para eso, hemos puesto en marcha acciones concretas para lograrlo.

Personalmente, la razón que me llevó a pensar en la creación de esta ONG es que, en la comunidad donde viví las personas se encontraban en una situación muy crítica. Mis padres tenían que trabajar arduamente en los campos y en la ganadería para satisfacer nuestras necesidades socioeconómicas. Estas actividades tomaban entre siete y doce meses antes de generar una ganancia. Por eso, a menudo me costaba conseguir ropa (uniformes escolares, zapatos), pagar los gastos escolares a tiempo o incluso alimentarme adecuadamente.

Así, desde mi etapa escolar empecé a reflexionar sobre la implementación de una estructura social para preparar mi vida futura, pero también la de los demás miembros de la comunidad, luego de mis estudios universitarios. Esta estructura tendría como misión reunir a las personas en torno a iniciativas generadoras de ingresos alternativos a corto plazo y actividades de capacitación profesional, con el objetivo de reducir la miseria y permitir que todos puedan acceder fácilmente a la educación, sin depender únicamente de los trabajos agrícolas o de la ganadería, que requieren mucho tiempo

Durante su creación, la organización consideró varias actividades a realizar basándose en la realidad de las comunidades que viven en la pobreza. De esta manera, en la ONG MEABF, hemos hecho todo lo posible para trabajar con los más vulnerables, en quienes concentramos nuestros esfuerzos, con el deber moral de atenderlos correctamente.

Consideramos correcto reunirnos con estas personas para analizar con ellas los problemas a los cuales se enfrentan e identificar juntos las posibles soluciones. La comunidad estuvo satisfecha y agradecida por nuestra contribución, aunque fuera modesta. La respuesta más solicitada por las comunidades fue la formación para el fortalecimiento de las capacidades en la lucha contra la pobreza, especialmente en las áreas de la agricultura, corte y confección, arte culinario, peluquería y estética, así como la iniciación a la creación de empleos a través de las pequeñas empresas, la gestión y la inclusión financiera, sin olvidar la ganadería. Para ello, distribuimos kits en especie provenientes de las formaciones y de las necesidades identificadas en la comunidad. Los beneficiarios fueron atendidos sin ningún tipo de discriminación.

Para nosotros estas acciones constituyen una estrategia que apunta a responder a las necesidades de las comunidades, en especial de aquellas afectadas por la pobreza. De igual manera, consideramos la implementación de un sistema de ayuda monetaria incondicional, pero aún no se ha aplicado plenamente pues requiere de varias etapas y de un largo proceso.

Las personas a las que se dirige la ayuda humanitaria de la ONG MEABF son los niños huérfanos (totales o parciales), las personas que viven con una discapacidad, los albinos (sobre todo los niños), las mujeres viudas, los pueblos indígenas y, en general, todos quienes viven en la extrema pobreza. Nuestro apoyo se dirige principalmente a los habitantes de zonas remotas del país, especialmente en los territorios en donde la vida es particularmente difícil, y que cumplen con los criterios antes mencionados.

Entre nuestros logros, pudimos llegar y apoyar a un gran número de mujeres, como la Sra. Sharlotte M., que vivían en la pobreza y que, gracias a nuestra orientación y acompañamiento, pudieron mejorar sus condiciones de vida. Hoy en día, ellas se encargan de satisfacer las necesidades de sus hogares sin depender de una ayuda externa. Con respecto a los niños, gracias a nuestros esfuerzos en materia de atención escolar, varios de ellos ahora saben hablar francés, escribir, contar, expresarse correctamente y hacer cálculos. Este es el caso, en particular, de Batumike, uno de los niños que hemos identificado y apoyado.

Deseamos que aquellos y aquellas que nos leerán puedan seguir nuestro ejemplo aportando su acompañamiento y su apoyo, con el fin de que nuestros esfuerzos sean más visibles, sostenibles y eficaces para ayudar a las personas vulnerables mencionadas anteriormente.

En vista de lo que ya hemos realizado, de los éxitos obtenidos y del cambio observado en la vida de nuestras comunidades beneficiarias aquí en la República Democrática del Congo, en Kivu del Norte, ciudad de Goma, y según los testimonios de los beneficiarios, nosotros, en la ONG MEABF, nos sentimos muy animados y orgullosos. Esto nos da aún más motivación y confianza. Nuestra esperanza es seguir ayudando a un mayor número de miembros de nuestras comunidades, a reducir la pobreza a un nivel muy bajo y promover aún más el desarrollo a través del apoyo económico y social al tiempo que fomentamos la cohesión social, la solidaridad y la resiliencia.

Nuestro gran desafío actual sigue siendo la falta de equipos logísticos (computadores, impresoras, cámaras fotográficas, retroproyectores), de vehículos para facilitar el desplazamiento del personal administrativo y de terreno, así como la falta de financiamiento para apoyar nuestros proyectos socioeconómicos en favor de las personas vulnerables.

Archimède Maneno Kiza