En esta Carta a Nuestros Amigos en el Mundo, publicamos nuevas historias de compromiso. Estas historias nos permiten una vez más, maravillarnos de todo lo que podemos hacer para trabajar por un mundo liberado de la extrema pobreza, cada persona, a partir de su realidad y su sensibilidad.

Queridas amigas, queridos amigos,
Hay palabras que se escriben en piedra, como las que Frank Jalleau grabó en la losa en honor a las víctimas de la miseria en la Plaza de las Libertades y los Derechos Humanos de París en 1987. Hay otras, más frágiles pero más fuertes, que se elevan en el polvo de un campo de familias desplazadas, en los sueños de paz de un niño, en la voz de una mujer a la que ya nadie escucha, o en la reunión de un grupo en Bouaké para que se haga justicia.
Los textos que leerán en esta Carta no son gritos pasajeros. Son palabras serenas, testimonios de lucha, de valentía, de memoria. Cuentan vidas a menudo ignoradas, pero nunca resignadas.
Hoy día, independientemente del continente desde el que observemos el mundo, nos sentimos profundamente conmocionados por la violencia que lo azota, por pueblos enteros sumidos en guerras sin ley, catástrofes climáticas ignoradas, el vagabundeo y la hambruna. La inhumanidad parece invadir nuestro mundo y nos desestabiliza.
Existe un gran riesgo de que tanta crueldad nos haga sordos a los actos de valentía, resistencia y conciliación que también existen y que hacen menos ruido. Existe un gran riesgo de que dejemos de oír las voces, de que dejemos de ver las acciones de estos incansables luchadores contra la pobreza de cada país, estos humildes combatientes cotidianos que se arriesgan a liberarse de las cadenas del poder que otros ejercen sobre ellos para luchar por su libertad, que buscan un camino hacia la paz en circunstancias imposibles.
Esta Carta dirigida a ustedes, amigas y amigos de todo el mundo, es un acto de memoria y presencia. Nos recuerda que, en todas partes del mundo, hay personas que se rebelan contra el olvido. Joseph Wresinski decía que nuestro objetivo:
«más que denunciar, es comprometer a toda la humanidad a replantearse, a replantearse todos sus ideales frente a aquellos que, por derecho, deberían estar en la comunidad y que, de hecho, están fuera de ella ».
Este editorial les invita a recibir estos textos como un llamado a la unidad y a reconectarnos para dar testimonio de nuestro compromiso contra la miseria, para darnos fuerza, para hacer oír las voces más silenciadas, para llevarlas juntas alto y lejos.
Delegación general del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo

