Hacer amar los libros
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 107

En Bayadeya, en Egipto, los niños aprenden a leer, pero conseguir que amen la lectura es un desafío más difícil “que nadar por el Nilo río arriba”.

Por eso realizamos una actividad para "convencer" a las niñas y niños de que el libro es una fuente de placer. Para ello, estamos poniendo en práctica una idea prestada de ATD Cuarto Mundo: la Biblioteca de Calle. Si ellos no corren hacia el libro, el libro va hacia ellos. El gusto por la lectura también es un asunto del corazón. Es necesaria una mediación entre el niño o la niña y el libro. Este es el papel que juegan los padres cuando les cuentan cuentos a sus hijos antes de dormir. Esto es lo que también tratamos de lograr cuando intervenimos en una calle.

Atraemos a los niños y niñas al medio de su calle. Diferentes narradores les cuentan tres cuentos, un libro abierto de cara a los oyentes para que vean las imágenes relacionadas con el cuento. Les invitamos a expresarse sobre lo que han escuchado. Luego cantamos, animamos títeres o un sketch, y terminamos con un juego. Estas variedades lúdicas sumergen las historias en un baño festivo.

La idea se ha hecho popular en dos escuelas primarias. En una, los alumnos mayores leen cuidadosamente una historia para apropiársela bien. Luego la leerán a un alumno de Preescolar o de primer año de Primaria. En la otra, durante el recreo matutino, grupos de niños y niñas toman su merienda sentados en un banco del patio, mientras que, frente a ellos, un alumno «grande» les lee una historia de un libro que tiene en sus manos señalando las ilustraciones.

Surgió entonces la motivación de acercar el libro a la gente en diferentes puntos del pueblo. Los voluntarios prestan libros a los niños y niñas de su barrio. Hay un pequeño armario llamado “Caja de Libros” pegado a la fachada de las casas. Actualmente hay diecinueve.

Y desde principios de junio hasta finales de agosto, la campaña “Cuentos infantiles” reúne alumnos de varias escuelas para construir una “biblioteca gigante” en un barrio.

La regularidad de los jóvenes, la calidad de sus intervenciones, la alegría de los niños y niñas, el ambiente agradable nos animan a mantener estos alegres encuentros semanales.

El libro aporta emociones, enseña sobre el ser humano, su psicología, sus pasiones, sus deseos, nos sumerge en los sobresaltos de la historia, desnuda las relaciones sociales, da a conocer a los grandes aventureros del espíritu y de la ciencia, y nos permite saborear el encanto de la naturaleza.

Hermano Xavier Subtil, educador, Egipto