Vivir el 17 de octubre en un país en el que estoy de paso, donde nadie conoce esta jornada, ¿cómo?
temoignage_jordanie_marcher_ensemble2.jpg

Me entero de que algunas personas que sufren enfermedades crónicas van a reunirse para una marcha. Sé bien lo que significa una enfermedad crónica en términos de sentimiento de pérdida, pérdida de la salud, que nunca volverá a ser como antes. Además, para el enfermo pobre significa angustia: cuidarse, pero ¿con qué recursos? A pesar de todo, hay que mostrarse fuerte para evitar caer en la pobreza con nuestra familia. El día de la marcha, había unas 150 personas. Estábamos juntos, musulmanes y cristianos, jordanos y refugiados de Siria o de Iraq, personas mayores y otros más jóvenes, incluso niños. Pude hablar con varias personas y les preguntaba: “¿Qué es lo que les ha impulsado a venir a participar a esta marcha?” Me decían: “Caminar junto a otras personas es estimulante, nos animamos unas a otras”. Para mí, esta marcha era una pequeña conexión con el Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza. Todas estas personas pobres afirmaban su determinación para hacer lo que les permitieran sus  medios, es decir, sin dinero: caminar. Caminar es salir del encierro en uno mismo. Salir de casa es salir del desaliento y del sentimiento de impotencia. Un grupo de mujeres de un barrio de la periferia de Amman me dijo que salen todos los días a caminar juntas. Por último, también se puede convertir en una alegría, en una fiesta, como esta gran marcha que reúne a todos.

Es un paso, pasos... hacia el rechazo a la miseria.

Thérèse. R, Amman, Jordania

Palabra clave :