Restaurante Social
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 86

Cerca de Setúbal, en Portugal, hay un
Restaurante Social, donde sirven todos los
días 115 comidas, a un precio que varía según
la situación económica del consumidor. Una
gran parte de estos consumidores no
pagan nada, otros 10, 20, 30 ó 40
céntimos de euro.

 

Hace aproximadamente 4 años, comenzamos a dar una vuelta por los restaurantes para que nos dieran sus excedentes y se los distribuíamos a personas desprovistas. Pero comprendimos rápidamente que teníamos que hacer algo diferente, ya que nos parecía muy apremiante para las personas mayores, por ejemplo, esperar hasta medianoche que les aportáramos comida, a medianoche, en pleno invierno, bajo la lluvia... Y pensábamos también que debíamos ir hacia algo donde todo el mundo participara. Después de un debate con toda la comunidad del barrio, surgió el Restaurante Social para dar una respuesta diferente y más adecuada a la necesidad de ‘’satisfacer su hambre’’.
 

Ahora, comenzamos yendo a ver a las personas para evaluar la situación económica de la familia y luego se les puede pedir una participación financiera. Dicha participación es gratificante para ellas, alguien dijo: “Pago mi comida, participo, soy responsable de mi vida y de mi familia’’.

La gente tiene dos posibilidades: comer en el restaurante o llevarse la comida a su casa.
 

Hemos logrado financiar ese proyecto con el apoyo del barrio: donaciones y ayuda de individuos o grupos que organizaban espectáculos para colectar fondos. Había también gente que venía a cenar al Restaurante Social y que pagaba sus comidas a un precio mucho más elevado
de lo que costaba....
 

Además del respeto a la dignidad de las personas y un llamado permanente a su responsabilidad, tratamos de desarrollar la formación. También hemos abierto diferentes cursos, en colaboración con Caritas. Queremos que todo el mundo adquiera nuevas competencias y desarrolle la estima de sí mismo.
 

Otra dimensión es la cohesión social. Para que el Restaurante Social no sea estigmatizado, para que no se diga que es el restaurante de los pobres, hicimos todo para que personas de todas las clases sociales vengan también. Hemos recibido a diputados, profesores de universidad, gente de todas las profesiones. Y esto está muy bien ya que los usuarios habituales tienen así la oportunidad de frecuentar a personas con una situación económica muy diferente y comer junto a ellas.
 

P. CONSTANTINO, PORTUGAL