Nuestro barrio
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 82

Pequeñas callejuelas, cables eléctricos en todos los sentidos,dibujos en las paredes, niños que juegan en las aceras, ruidos de coches y bicicletas, llantos de niños, casitas amontonadas, historias de miserias que no terminan... Es la imagen que llevamos cada uno de nosotros en el barrio de “Nabaa” y que los medios de comunicación hacen circular.

Pero para sus habitantes, ¡Nabaa es bonito! “Es un barrio donde viven en armonía, y con respeto, personas de diferentes orígenes y religiones (Cristianos, Budistas, Musulmanes...). No es, en todo lugar en El Líbano que encontramos ese vivir juntos... Al principio da miedo pero es una riqueza porque nos abre al mundo. Es ahí donde vivimos y donde nuestros hijos crecen”.

El centro «Beituna» fue creado en 1999 a iniciativa de sus habitantes para dar apoyo a familias del barrio en grandes dificultades. Ante esta situación, con la ayuda de las Hermanas, crearon un pequeño comité para acoger a todos aquellos que lo necesitaban. El centro nació de un pequeño local para recibirlos.

Su supervivencia es asegurada por los medios de los que disponen los habitantes. Sor Thérèse explica: “Un día, antes de las fiestas de fin de año, una jovencita vino a vernos y nos dio 10 libras libanesas de sus ahorros. Una madre, con varios hijos a cargo, de vez en cuando daba un poco de dinero. Unos amigos nos ayudan a pagar el alquiler. A la gente le gusta ayudar, nosotros aceptamos su ayuda”.

“Al principio pensábamos quedarnos al lado de las personas aisladas y al margen. Luego desarrollamos otras acciones de solidaridad entre los habitantes, como la colonia de vacaciones con las familias, círculos de dialogo sobre temas como la educación de niños, la dignidad..., una biblioteca para los niños y una cooperativa para comprar comida al por mayor para que salga más barato. Esta cooperativa asegura la comida de 35 familias”. Se organizan fiestas para celebrar el 17 de Octubre. A propósito de ese Día, Leila decía: “la actividad más importante para mí es la celebración del 17 de octubre, que nos permite hacer oír nuestras voces para que la justicia y los derechos sean respetados”.

Las fiestas de fin de año también hacen entrar la alegría en las casas de las familias del barrio.

Sor Thérèse asegura la escucha y un comité de madres, de padres y de voluntarios, asegura el seguimiento de diferentes actividades. El centro cuenta hoy con 40 familias. En el futuro, el centro tratará de crear un sitio internet que las madres alimentarían comentando fotos, aprendiendo así a utilizar una computadora.
 

SEGÚN EL PERIÓDICO ELNASHRA, LÍBANO
 

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