Mis talleres de reciclaje con niños y niñas
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 103

Desde pequeña, gracias a mi madre, aprendí a bordar y a hacer punto. También me gusta el trabajo con menores y desde 2015 trabajo en un centro juvenil de Naciria, una pequeña ciudad de Argelia. En este centro participan jóvenes, niños y niñas de familias modestas del barrio, pero también algunos de los pueblos cercanos de la montaña, que se organizan en pequeños grupos de tres o cuatro para venir.

He descubierto que el centro tiene un equipo fuerte, compuesto por la directora, Nassima, muy motivada y que confía en nosotras, y por Hakima, una mujer que imparte cursos de francés. Yo comencé animando juegos de vídeo y con el tiempo establecí lazos de amistad y una cercanía con los niños y niñas. La directora y mi supervisora, la Señora Hayat, me aconsejaron y animaron a crear otras actividades. Decidí hacer un “taller creativo de reciclaje” porque tengo una especial sensibilidad hacia el trabajo manual.

En 2016, creé un grupo de 15 niños y niñas, entre 8 y 13 años. Trabajamos sobre temas relacionados con el medio ambiente. A menudo son ellos quienes las eligen. El taller tiene dos partes, la primera sirve para comprender y descubrir el tema, y en la segunda hacemos la manualidad. Por ejemplo, aprendemos sobre la vida de los peces y después fabricamos un pez con material reciclado (cartones, tapones, etc.). También propuse un taller para aprender a leer la hora, pues vi que varios niños y niñas no sabían hacerlo y luego juntos realizamos un reloj, siempre a partir de material de reciclaje. Estos talleres constituyen un espacio en el que los niños y niñas se descubren a sí mismos y el mundo que les rodea.

Un día recibí a un niño en el grupo con una discapacidad. Tomé un tiempo para enseñarle los diferentes objetos realizados. Su madre me dijo mas tarde que el niño espera el momento del taller con impaciencia, al contrario de lo que le ocurre con la escuela, donde le cuesta encontrar su lugar. Más tarde, he contribuido a formar a varios animadores que trabajan en otros centro juveniles, e incluso a una vecina que vivía una situación difícil y buscaba un trabajo. Actualmente fabrica y vende objetos de decoración.

Sirine, de 7 años, participa en los talleres, nos dijo: “Con mi animadora Bahia he aprendido a cortar con tijeras, a dibujar. He descubierto animales. Nos enseña con delicadeza. Me gusta mi animadora”.

Bahia. L, Centro Naciria, Argelia