Lo que faltaba en su vida
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Norman acaba de graduarse en la Universidad “Politeknik ATMI Surakarta” de Indonesia. Como estudiante, realizó apoyo escolar con niñas y niños que viven en comunidades desfavorecidas. Nos comparte el trabajo voluntario de un obrero jubilado.

El 8 de noviembre pasado, fui a Ampel, un pueblo en el centro de Java. Fui a visitar la cascada de Semuncar.

Antes de visitar la cascada, fuimos recibidos por los habitantes y el jefe del pueblo. El jefe no nos pidió ni una rupia por visitar la cascada. En lugar de ello, nos pidió que donáramos un libro infantil y nos condujo a la biblioteca del pueblo Jendela Merbabu, donde las niñas y niños veían una película.

El Sr. Gunarto, responsable de la biblioteca, se presentó. Hace algunos años, era peón en una fábrica industrial pero sentía que a su vida le faltaba algo. Tras le erupción del Monte Merapi, a finales del 2010, fue a socorrer a las víctimas y en ese momento que se dio cuenta que ayudar a los demás era lo que realmente buscaba. Cuando se jubiló, eligió quedarse en este pueblo.

Su primera iniciativa fue ayudar a los habitantes del pueblo a promover la cascada en Semuncar. Muchas personas, turistas internacionales, están actualmente muy impresionados por las actividades diarias que se llevan a cabo: extracción de agua en un pozo tradicio- nal, mantenimiento de los establos, trabajos de agricultura, visita a la gruta, escalada del Monte Merbabu, compartir la comida tradicional del pueblo, recolección de hojas de té y su degustación.

El Sr. Gunarto percibió muy rápidamente todo lo que podía potencialmente permitir la expansión de las actividades que fomentan el desarrollo de las niñas y los niños. Ya existía una biblioteca en la escuela, pero tenía un mantenimiento correcto y el alumnado dejó de ir. Con solo 140.000 rupias (14 dólares americanos), el Sr. Gunarto compró unos cuantos libros infantiles.

Después de la escuela, si las niñas y los niños no tienen que ayudar a sus padres en sus casas, pueden leer libros en la biblioteca. En el pueblo la conexión internet es tan mala que es casi imposible para los adolescentes mirar una película en la televisión o utilizar un teléfono, la idea de remplazar la cultura tecnológica por la lectura de libros en la biblioteca resultó ser una idea brillante.

El Sr. Gunarto compartió conmigo varias de sus esperanzas y de sus sueños. Espero ser capaz de volver a ese pueblo y que las niñas y los niños puedan aprovechar mi experiencia universitaria. Juntos, soñaremos, cantaremos, dibujaremos y haremos actividades manuales.

Norman A., Indonesia