“La Paz, una construcción de todos para todos”
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En 2010, familias que viven en la pobreza extrema compartieron sus experiencias sobre este tema durante un Encuentro en Familia y después participaron al Foro público, organizado en el marco de la conmemoración del Día mundial del rechazo a la miseria.

Desde hace años, caminamos con familias desfavorecidas. Nuestro diálogo, a partir de lo que ellas viven, es enriquecido por el debate con otros y nos lleva à la construcción de una Paz respetuosa de los Derechos Humanos, en la que todos participen.

Como una primera etapa de reflexión, hubo un Encuentro en Familia de donde surgieron los siguientes testimonios:

“Para mí el dinero no es la felicidad, no es la paz, la paz es que todos estemos sanos (...) Para mí la paz es vivir el respeto que desde niños se les debe enseñar para que luego ellos sean respetuosos, por ellos puede empezar el cambio” (Doña J.)

“No creo que pueda decir que vivo en paz. Hay muchas cosas que le quitan la paz a uno. Yo no tengo trabajo, no tengo para dar de comer a mis hijos. Por eso, no puedo decir que vivo en paz” (Don O.)

“Para mí la paz es un minuto de dialogo, es difícil pero la comunicación es importante” (Doña A.)

Toda esta preparación ha sido muy importante para llegar a un encuentro más amplio: un Foro público organizado para el 17 de Octubre. Durante el Foro escuchamos en los grupos una triste convicción: que la violencia no iba a desaparecer. Al mismo tiempo, los ejemplos dados por unos y otros, los testimonios de solidaridad y apoyo mutuo en las colonias daban razón de una manera concreta de vivir que nos permitió llegar a una nueva convicción: la paz es posible.
 

Doña C. nos contó como el día que se cayó su casa por un deslave de arena, varios vecinos agarraron la piocha, rompieron la roca y sacaron la tierra. Después la ayudaron a levantar de nuevo la covacha. Ella nos dijo: “me sentí feliz, me di cuenta que no estaba sola como yo creía”.

Esta felicidad de saber que no estamos solos, de que podemos contar con otros en los momentos que nuestra vida da un vuelco, es la base sobre la que podemos asentar una verdadera seguridad que construya paz. Ojalá seamos capaces de aprender de estas familias que tan bien conocen las consecuencias del olvido, la incomprensión y el desconocimiento del resto de la sociedad hacia ellas.

Equipo de Cuarto Mundo – Guatemala

Carta 78 - 2011