Junto a las madres y los niños
image_senagal.jpg
Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 86

En 1997, Mamadou G., joven proveniente de un medio pobre, es el encargado de una pequeña organización que aplica un programa gubernamental sobre la nutrición de los lactantes. Las mujeres son sensibilizadas sobre la desnutrición, el control de las vacunas, las enfermedades comunes: diarreas, paludismo, cuyo riesgo es elevado en este barrio de los suburbios de Dakar frecuentemente inundado.

Al término de este programa en 2002 ya no hay subvenciones, por lo tanto ya no hay más salarios ni local. ¿Qué se podía hacer? Lo más importante era no abandonar a esas mujeres y esos niños. Cuando era más joven, Mamadou pudo estudiar gracias a una asociación; entonces, “hoy debo hacer por ellos lo que otras personas hicieron por mí”. La cochera de su casa sirve como local y él cubre sus gastos trabajando como horticultor (trabajador en un vivero, huerto). Su obra educativa, en la que participa una animadora del programa inicial, se plasma en la creación de Keur Fatou Kaba (escuela de Fatou Kaba). Allí recibe a niños no inscritos en el registro civil, pero también apoya a las madres para obtener dichos papeles, indispensables para su inscripción escolar. Son incitadas a registrarlos antes de los 6 meses, pues eso les resulta menos costoso que hacerlo después ante el tribunal.

Gracias a su trabajo durante sus vacaciones y a pequeños préstamos, Mamadou construye cada año un aula de clases y en 2007 crea la asociación ANAVI (NAître et VIvre [Nacer y Vivir]) para apoyar a la escuela, cuyas necesidades son urgentes. En 2011, Catherine G., de la asociación AGIRabcd [ACTUARabcd] descubre todo eso en el Foro social mundial en Dakar. La necesidad prioritaria es la formación de los maestros, pues “Para la escuela, eso es más importante que tener un techo”. AGIRabcd trabaja no “para”, sino “con”ANAVI y asegura la participación de un maestro jubilado y de formación. Unas quince personas constituyen el equipo pedagógico, entre ellas la esposa de Mamadou, quien cocina para los alumnos.
 

Nunca ha cesado el trabajo con las mujeres. ANAVI organiza cursos nocturnos en los barrios y planea, por una parte, crear una sala polivalente que serviría como centro de acogida y de escucha; por otra parte, desarrolla la alfabetización de las jovencitas para luchar contra la pobreza y la mendicidad infantil a través de la educación. Queremos recuperar a los jóvenes que son rechazados por el sistema. Mamadou vive en ese barrio y ahí fue donde comenzó su ciclo de educación primaria. Los vecinos apoyan, en especial en los momentos difíciles. “Lo que nos permitió llegar hasta aquí y recibir a más de 300 niños, ha sido la confianza".

TESTIMONIO DE AMADOU G, PRESIDENTE DE ANAVI SENEGAL