Historias de compromiso como herramienta de conocimiento
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 107

En 2022, celebraremos los 30 años del Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza, reconocido por las Naciones Unidas en 1992. Este día es una oportunidad para hacer que se escuche la voz de los más pobres, sus experiencias, sus aspiraciones, sus luchas y las alianzas necesarias para erradicar la pobreza y construir la paz.

Una paz que comienza con la ausencia de guerra pero que va hasta el reconocimiento de la misma dignidad de todos los seres humanos. Esfuerzos de paz que encuentran sentido en todos los lugares de conflicto armado presentes y pasados, en todos los lugares donde se viven relaciones inhumanas por culpa de la miseria.

Hace diez años, en 2012, tras varios años de investigación-acción, personas en situación de pobreza, personas que luchan a su lado, profesionales y académicos, dijeron públicamente durante el coloquio que tuvo lugar en la sede de la Unesco “La miseria es violencia. Romper el silencio. Buscar la paz” que la miseria es violencia, y que actuar con las personas que la sufren buscando la misma dignidad, eso es construir la paz.

Últimamente, aprovechando la ocasión del Día mundial para la erradicación de la extrema pobreza, hemos afirmado que la sociedad trata a la naturaleza de la misma manera que trata a sus miembros más pobres. Y que es necesario hoy en día, tomar en cuenta todos los vínculos entre justicia social, económica y medioambiental, para lograr un cambio hacia un mundo que erradique la pobreza.

Esta Carta a nuestros Amigos en el Mundo 107 presenta historias de compromiso arraigadas en la realidad de vida de personas que resisten frente a situaciones de pobreza y exclusión. Como es el caso de Marielle en Haití que apoya a sus padres, y sus hermanos y hermanas actuando directamente en vínculo con la tierra. Como el joven profesional de Togo, que aprende de la experiencia de un chico que tiene dificultades frente a la organización de la educación en su país. En Egipto, jóvenes que están cómodos en el sistema escolar van con libros al encuentro de los que están más alejados de él. Y Aminetou, en Mauritania, no acepta rendirse y tirar la toalla cuando escucha “No puedo hacer nada, no sé cómo hacer”, y pone en marcha actividades de horticultura con las familias, actividades educativas para las jóvenes y espacios de escucha y de palabra “para devolverles el poder de actuar”.

Estamos construyendo un conocimiento común, una convicción, a través de todas estas experiencias

compartidas de compromiso, que nos empuja a sumar fuerzas, a unirnos, y ahí donde estamos, no abandonar a nadie. Porque buscamos un verdadero futuro para las generaciones futuras.

El tema de la celebración del 17 de octubre en 2022 y 2023 cristaliza esta dinámica, la del camino recorrido desde hace 35 años, cuando en 1987, Joseph Wresinski nos llamó a unirnos para construir finalmente un mundo sin pobreza.

Chantal Consolini-Thiébaud,
Delegada general adjunta del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo