Hemos perdido un amigo, un hermano mayor...
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 88

El 8 de junio Marco Aurelio Ugarte nos ha dejado, convencido de la riqueza de su pueblo, quiso comprender mejor la cultura andina, y hacer de ella un soporte en la lucha contra la miseria.
 

“Hemos perdido un amigo, un hermano mayor. Marco fue de aquellos que van más lejos, que se dan sin medida, hasta el final compartió sin cesar sus tres pasiones: su familia, su pueblo, el Movimiento.
 

Su compromiso se enraízo en sus experiencias de infancia y de juventud, que hicieron que la miseria le fuese insoportable. Constantemente fue testigo de injusticias. Así descubrió la comunidad rural de Cuyo Grande y se unió a aquellos que cada día luchan por ser reconocidos en su dignidad; profesor en la universidad, motivó a sus estudiantes en esta aspiración. Indignado por los sufrimientos que la miseria crea, se comprometió también con coraje en el combate político por la justicia social.

Procuraba siempre ir más lejos, no podía satisfacerse con las victorias políticas que no hacen retroceder la miseria. Su encuentro con el Padre Joseph Wresinski en 1987 cambio completamente su vida. Desde entonces, no cesó en dar a conocer el pensamiento y la acción del Padre Joseph y de mostrar a otros, caminos para comprometerse. Es así que creó ATD Cuarto Mundo en su país, el Perú.
 

Marco ligó lo que en la cultura andina hay de valoración de la reciprocidad a la filosofía Wresinski que reconoce a
cada ser humano, por muy pobre que sea, como actor de
sociedad. “En el momento de la construcción del Movimiento y del enraizamiento del pensamiento Wresinski, comprendiendo la importancia de la reciprocidad, hicimos de ella el elemento articulador de nuestra relación con las familias y con las comunidades” explicaba.

Convertidos en Voluntarios Permanentes del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo, Rosario (su esposa) y él, portaron juntos la pasión de la formación, transmitiendo esta experiencia del encuentro con los más pobres a nuevas generaciones. Llegados a México, su primera preocupación fue encontrar el mundo universitario y hacer irradiar el mensaje de la Placa del Trocadero. Toda esta experiencia Marco la compartió con otros miembros del Movimiento formando parte de la Delegación por la Región América Latina y Caribe.
 

Queremos rendir homenaje a Marco por todo lo que nos deja, por la fuerza de su compromiso y por lo que nos enseñó.”