“Esta cooperativa preserva nuestra dignidad”
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 105

La asociación « Beitouna », creada por habitantes del barrio de Nabaa, en Beirut, celebra el Día mundial para la erradicación de la extrema pobreza, anima una biblioteca de calle, encuentros entre padres y madres y una cooperativa.

La cooperativa se fundó en 2006, en un momento en el que el país conoció un flujo de refugiados provenientes del sur del Líbano. Varias familias libanesas se instalaron en el barrio y se reunieron en un comité. Se cuestionaron sobre lo que podían hacer más allá recibir ayudas o redistribuirlas, querían encontrar una forma de participar. Fue así como comenzó la cooperativa, con una pequeña cotización por parte de las familias. La idea es comprar una serie de productos y revenderlos 30 % más baratos. Está gestionada por cuatro mujeres del barrio que limpian, ordenan los productos y hacen las compras. Con el resto de las familias deciden los horarios, la clase de productos que quieren comprar. Todas cooperan de manera voluntaria.

Tuvimos que parar la cooperativa durante la revolución de 2019, porque todo se volvió muy caro y ya no podíamos comprar los productos”, explica Maya, miembro de la asociación. Con la crisis sanitaria de la covid-19 , las madres expresaron su deseo de recomenzar.

Se asociaron a una acción de reciclaje en Beirut lanzada por una artista comprometida a través de Instagram “Hayat Nazer”: el canje de botellas de plástico por «cupones de compra». Las familias reunieron doscientas botellas que equivalían a cuatro “cupones”, lo que les permitió empezar a comprar unos pocos productos. Algunos amigos de Beitouna contribuyeron económicamente para completar las existencias.

Al principio no se unieron muchas familias a la iniciativa porque tras la explosión de agosto de 2020 en el puerto de Beirut y el principio del confinamiento, se distribuyeron paquetes de alimentos. Pero enseguida las familias tuvieron que recurrir a la cooperativa, que sigue siendo una solución duradera, a pesar de que por la crisis hay quién no puede pagar su cotización. En los supermercados, los productos de primera necesidad son cada vez más caros.

En la cooperativa, cuando los precios aumentan, se pierde dinero. Y los grandes comerciantes aprovechan para aumentar los precios sin control alguno.

Desde la reapertura, se han inscrito 35 familias. El proyecto es abrir 3 días por semana y acoger a más familias porque hay muchas necesidades y dificultades.

Esta cooperativa preserva nuestra dignidad, porque elegimos las cosas que queremos y las pagamos. Cuando participas te sientes respetado, existes”.

Maya A., Beitouna, Líbano

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