El orgullo de acciones comunes bien acertadas
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Escuchar, apoyar, compartir, acciones colectivas para vivir a diario la solidaridad con personas y familias que viven situaciones muy difíciles, son los principales objetivos del Centro Beitouna (Libano), que significa “nuestra casa”. Descubra a un corresponsal del Foro Permanente sobre la extrema pobreza en el mundo.

Nuestro barrio de Nabaa se encuentra, en las afueras, al Norte de Beirut. Es un barrio formado en sus mayoría por inmigrantes, venidos de las diferentes regiones del país, la mayoría llegaron durante la guerra civil, desamparados, y casi todos se han quedado muy pobres. Son de diferentes confesiones, cristiana y musulmana. También hay una buen numero de palestinos, sirios, egipcios, iraquíes y además gente de diversos países de África y Asia, muy a menudo en situación ilegal.

Por consecuencia, la vida es difícil para la mayoría. Asimismo, han perdido sus lazos familiares, de amistades, de vecindad, casi ya no tienen raíces. Los problemas sociales son muy numerosos: prostitución, drogadicción, analfabetismo, desempleo, etc. Las parejas no casadas, los niños sin padre y sin documento de identidad son particularmente vulnerables.

Beitouna es un pequeño centro que fue abierto gracias a la iniciativa de algunas personas del barrio, donde siempre hay alguien disponible a escuchar y apoyar a las personas que viven en situaciones muy difíciles a escondidas del resto.

Además de la proximidad con personas en mayor dificultad, hemos desarrollado poco a poco acciones solidarias para las personas que frecuentan Beitouna. realizamos campamentos de familias en verano, animaciones, grupos de reflexión y también una cooperativa de alimentos.

Comenzamos con estas acciones después de la guerra del verano 2006 y de las distribuciones de alimentos que se hacían en los barrios donde habían más refugiados. Las familias tomaron conciencia de que las distribuciones de alimentos no durarían siempre y que esto favorecían el reflejo de la mendicidad. Para organizarse colectivamente en este periodo de crisis económica, las familias crearon un fondo común, con el fin de comprar productos básicos al por mayor y para poder acceder a un precio menor. Hay amigos que apoyan un poco la cooperativa, y eso permite bajar todavía un poco más los precios.

Nuestras fiestas, como por ejemplo la Navidad de las familias, son también acciones colectivas.

Ciertamente la vida en Nabaa esta hecha de muchas preocupaciones y sus pobladores deben hacer esfuerzos diarios para sobreponerse a la vida, lo que esperan a menudo, es de poder beneficiarse de lo que los más afortunados preparan para ellos.

Pero en Beitouna, se invita a las personas a realizar ellos mismos las actividades que desean, a descubrir el orgullo de una acción común bien acertada. Elegir una fecha, buscar una sala, hacer un programa, reunir a los niños para los ensayos y hacerlos trabajar con entusiasmo, practicar para un baile, venir con anticipación para decorar, instalar, animar la fiesta, vigilar de que cada uno se sienta feliz y a gusto, todo eso es realizado por las familias y los comités que se organizan.

«En estas experiencias para hacerle frente conjuntamente a las dificultades de la vida, descubrimos la importancia de la cooperación y la ayuda mutua. Cuando nos ayudamos mutuamente, se lucha contra la miseria. Al mismo tiempo, estamos todos juntos, las circunstancias podrían hacer que haya peleas o disputas pero hay entre nosotros amistad y confianza. No hay diferencias, cual quiera que sea la confesión o la nacionalidad, la miseria entre nosotros es nuestro punto en común y nos debemos ayudar entre nosotros. Si dejo caer al más débil, es como si descuidara una parte de mi cuerpo, y a continuación todo mi cuerpo sufre. Si abandono al que está solo y miserable, nos acarreara trastornos, porque habremos olvidado una parte del cuerpo de la sociedad.» Reflexiones de participantes en una ’Universidad popular’ sobre el tema: Rechazar la miseria, un camino hacia la paz. Enero 2007.

Uno de nuestros amigos, un niño iraquí de 13 años, durante una pelea en la calle con otro niño de su edad, utilizo un cuchillo, hiriéndolo muy gravemente en el abdomen. Nuestro amigo ahora se encuentra en prisión y el otro niño en el hospital.

En la reunión de madres, se hablo de ello y hubo alteraciones. Se dijo que hay padres que animan a sus niños a tener cuchillos, otros descubren que su niño esconde uno en el fondo de su mochila o bajo su ropa de invierno. Algunos aseguran que no se puede vivir con la gente de otra confesión, que eso engendra tales problemas.

Pero en la segunda reunión, buscamos lo que podíamos hacer y muchas ideas fueron retenidas: hacer esfuerzos para la concientización de los niños sobre la violencia, buscar Asociaciones que nos puedan ayudar en este sentido, visitar la prisión de menores (donde se encuentra nuestro amigo), hablarles a los directores de las escuelas de nuestros niños, buscar donde se podrían encontrar actividades para ocupar a los niños.

En las semanas siguientes, hemos ido a visitar y animar a nuestro pequeño amigo en la prisión, como también a los otros adolescentes que se encuentran allí con él. Hemos logrado hacer dos reuniones la primera con una Asociación sobre el tema de la violencia y la segunda con un representante de la Municipalidad. Las madres lograron realizar las metas que se habían fijado, en particular con los directores de las escuelas. Generalmente fueron bien recibidas y algunas directivas fueron tomadas para que las mochilas, bolsos, etc. de los niños sean inspeccionados. Una mamá constato que su hijo de 13 y su hija de 16 años, fueron heridos uno al hombro y el otro en el brazo, por instrumentos cortantes. Esta mamá, que es muy tímida, apoyada por el trabajo del grupo desde hace varias semanas, fue a hablar con el director para pedirle que tome decisiones para prevenir este tipo de violencias.

Cada vez que hemos propuesto a las familias participar en plantones o marchas, u otras expresiones contra la violencia y por la paz, se mostraron felices y orgullosas de estar allí, al lado de otras personas de diferentes procedencias. Muchas madres invitan a sus hijos a venir con ellas.

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