El circo es como un arco iris: ¡ves lo bonito que es, sin mirar hacia abajo!
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 98

La Fundación Parada Rumanía, creada en 1996 por el payaso franco-argelino Miloud O., da trabajo a las niñas y niños que viven en situación de calle para infundirles ganas de vivir y de reintegrarse socialmente, movilizando sus capacidades artísticas, que a menudo son muchas.

En la casa de la Fundación Parada, cada planta del edificio

rebosa de vida. Allí hay jóvenes, niñas y niños, a veces padres y madres, conversando juntos. A veces desgastados por la droga o por la
enfermedad, en muchas ocasiones explotados física y psicológicamente, sus rostros están marcados por una vida muy difícil, pero se iluminan con sonrisas, a veces fugaces.

El contacto se produjo en el vestíbulo, ese espacio del circo donde tienen lugar los ensayos, donde se preparan los espectáculos. Nosotros mismos ya hemos practicado las artes del circo en la calle y sabemos que constituye una herramienta extraordinaria para avanzar juntos. En este espacio trabajan Marian y Tania.

Ya conocían Parada en la época de Miloud, el fundador. Se había implicado activamente con las niñas y niños que estaban en la calle y en las estaciones de la capital rumana poco después del cambio de régimen, en 1989.

“El circo permite a las niñas, niños y jóvenes aferrarse a la sociedad. El circo es actuar ante los demás, en el escenario o en la calle, y eso te hace visible en una sociedad que no te acepta. La vida en la calle no te enseña historia o geografía, te enseña a sobrevivir. La sociedad no
acepta a las niñas y niños en situación de calle.

El circo estimula la autoestima. Hace falta tener mucho valor para ponerse ante los demás y el circo es una ‘herramienta’ que te da esta fuerza. Se puede utilizar para luchar contra la pobreza. Permite recuperar el espacio superando la timidez, que las personas cambien la imagen que tienen de las niñas y niños en situación de calle.

Florin, de la compañía de circo, no tenía documento de identidad y la policía lo buscaba... Un día, en el centro de Bucarest, un policía reconoció a Florin en una actuación. El policía vino a la sede de Parada para explicarle el procedimiento para conseguir su tarjeta de identidad. Esto cambió la vida de Florin. Más tarde pudo incluso participar en el Mundial de Fútbol Calle en México”.

Valerte por ti mismo, inventar tu propio camino, es la experiencia de decenas de jóvenes que participan en Parada.

BENOÎT Y VÉRONIQUE R-S
CON MARIAN M. Y TANIA P., RUMANÍA.