Donde nuestro compromiso cobra todo su sentido
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En Lima, el Movimiento está presente en dos de los lugares más abandonados y apartados de la ciudad. Se podría decir que si nuestros amigos y voluntarios no fueran allí regularmente, estas familias estarían totalmente excluidas, como si vivieran en una tierra de nadie. Allí es donde nuestro compromiso cobra todo su sentido.

En uno de esos lugares, las familias viven en chabolas colgadas de una colina con una pendiente casi vertical. Para llegar al lugar donde se hace la biblioteca de calle hay que subir una cuesta muy empinada, que a tramos tiene escaleras, aunque la mayor parte del trayecto es de tierra y piedras. ¡Hasta los más jóvenes del equipo tienen que pararse a recobrar el aliento varias veces durante la subida! Y eso que ese lugar está sólo a mitad de camino de lo que comprende toda la comunidad. Algunos niños ya están allí y los animadores se dispersan para ir a buscar a otros a sus casas. Habrá unos treinta niños y algunos adultos.

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La biblioteca se hace una vez a la semana. La preparan un grupo de unos quince jóvenes de un colegio de secundaria que está al pie de la colina y que fue fundado por una comunidad de Fe y Alegria con la participación de algunos miembros del Movimiento. Ese grupo cambia cada año. Es parte del compromiso social de los jóvenes, que participan voluntariamente. El grupo se reúne en un pequeño local alquilado al pie de la colina. Se separa en dos. Una parte del grupo prepara las actividades de la biblioteca de calle de la semana siguiente y elige los libros para no volver a llevar los mismos; uno de los jóvenes propone aprenderse un libro de memoria para contárselo a los niños sin leerlo directamente. La otra mitad del grupo va hasta la comunidad para animar la biblioteca cuyas actividades han preparado la semana anterior.

Al inicio de cada animación de la biblioteca, los niños piden a las animadoras las etiquetas con su nombre, lo que permite también saber los que estan presentes y los que faltan. Después, hay un tiempo para la lectura, de aproximadamente una hora. Como hay muchos animadores, se hace la lectura en pequeños grupos de dos o tres niños, a veces uno solo, muy cerca de ellos. Se espera con muchas ganas el tiempo de lectura y se ve que los niños están acostumbrados a ir a buscar libros, a leerlos solos o a buscar un animador con quien leer.

La biblioteca se hace una vez a la semana. La preparan un grupo de unos quince jóvenes de un colegio de secundaria que está al pie de la colina y que fue fundado por una comunidad de Fe y Alegria con la participación de algunos miembros del Movimiento. Ese grupo cambia cada año. Es parte del compromiso social de los jóvenes, que participan voluntariamente. El grupo se reúne en un pequeño local alquilado al pie de la colina. Se separa en dos. Una parte del grupo prepara las actividades de la biblioteca de calle de la semana siguiente y elige los libros para no volver a llevar los mismos; uno de los jóvenes propone aprenderse un libro de memoria para contárselo a los niños sin leerlo directamente. La otra mitad del grupo va hasta la comunidad para animar la biblioteca cuyas actividades han preparado la semana anterior.

Al inicio de cada animación de la biblioteca, los niños piden a las animadoras las etiquetas con su nombre, lo que permite también saber los que estan presentes y los que faltan. Después, hay un tiempo para la lectura, de aproximadamente una hora. Como hay muchos animadores, se hace la lectura en pequeños grupos de dos o tres niños, a veces uno solo, muy cerca de ellos. Se espera con muchas ganas el tiempo de lectura y se ve que los niños están acostumbrados a ir a buscar libros, a leerlos solos o a buscar un animador con quien leer.

Después, viene el tiempo de la animación que han preparado: esta vez el tema era la diferencia y hay una animación con unas marionetas muy divertidas que han sido confeccionadas por los jóvenes.

Después de la biblioteca, los jóvenes se reúnen en el local de abajo para compartir lo que cada uno ha observado, lo que les ha llamado la atención sobre la actitud o la participación de uno u otro niño. Hablan también de los adultos que han ido. Un miembro del grupo toma notas sobre lo que compartimos entre todos.

Huguette R. Viajando por Perú.

* La hermana Bernadette B., comprometida en la escuela Fe y Alegría es aliada del Movimiento en Lima e inició los vínculos con las familias que viven en este barrio. Poco a poco, con ella y gracias a ella, nació la biblioteca de calle.