Cinco años después
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Carta a Nuestros Amigos en el Mundo 90

En este inicio de año, volvemos la mirada hacia el pueblo haitiano. Cinco años después del sismo, Haití quier hacer memoria de los sufrimientos por los que ha pasado  y avanzar a pesar de las esperanzas frustradas.

Miembros del Movimiento ATD Cuarto Mundo nos recordaban que la noche del terremoto destructor del 12 de enero de 2010, en el caos, y durante las primeras semanas, vecinos de todos los medios, de todas las edades se encontraron fuera con las manos vacías, el corazón adolorido, durmiendo por la noche lado a lado sobre el mismo suelo, unidos en una misma humanidad. Esta fraternidad abría la esperanza de una reconstrucción, basada en una nueva manera de vivir juntos. Sin embargo, poco a poco, según sus  posibilidades, cada uno fue reuniendo las "seguridades" que les quedaban y retornaron de nuevo a su terreno, al final solo aquellos que ya antes eran los más pobres se quedaron en la calle, presionados por algunos para irse a un campamento de desplazados.

Posteriormente, el país se vio invadido por una marea de ayuda humanitaria, de expertos, controlado por los  donantes internacionales. Existía una inmensa esperanza de que las ayudas permitirían al país volver a ponerse en pie, con el apoyo del pueblo haitiano, que tenía una idea muy clara de lo que quería para su país. Desde un inicio, los haitianoshabían declarado, que para ellos se trataba no tanto de una reconstrucción sino de una refundación de la nación sobre una base de unidad. Esos esfuerzos conjuntos habrían permitido a todas las personas acceder a un techo, a un trabajo, a la salud y a una  escolaridad gratuita universal.

Cinco años más tarde, muchos haitianos , entre ellos miembros del Movimiento ATD Cuarto Mundo expresan su desilusión. Es cierto que hubieron logros en el marco de la reconstrucción, pero no las oportunidades que se esperaban. Nos hablan de su aspiración de hacer emerger lo fundamental: una conciencia de que ninguna persona puede ser excluida cuando se trata de vivir juntos y el bien común, ya que cada uno tienen algo que aportar. Saben que ninguna persona, ningún pueblo puede salir solo de la miseria.

Haití nos impulsa a atrevernos a realizar un nuevo tipo de colaboración y a dejarnos guiar por la creatividad de un pueblo en su búsqueda de unidad. Podemos abandonar esta vana opción del "cada uno por su cuenta" que agota nuestras fuerzas y marchita nuestra humanidad si creamos vínculos en nuestros países, barrios y comunidades. Nuestro mundo lo necesita para aportar a cada persona paz y seguridad.

Isabelle Perrin, Delegada General
del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo

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