2019 - Mensaje Día Mundial para la Erradicación de la Extrema pobreza
Refuser la misère

COMITÉ INTERNACIONAL DEL 17 DE OCTUBRE

Mensaje para el Día Mundial para la Erradicación de la Extrema pobreza y Día Internacional de las Naciones Unidas para la Erradicación de la Pobreza

17 de octubre 2019

Este año se conmemora el 30.º aniversario de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño; un tratado histórico que nos recuerda la importancia de defender los derechos de cada niño y de cada niña independientemente de su raza, religión o capacidades.

La infancia es un periodo especial en la vida de cada persona; es una etapa en la que hay que alentar a los niños y niñas a aprender, a jugar y desarrollarse física e intelectualmente en un entorno seguro, propicio y acogedor.

Los niños y niñas son vulnerables y dependen de sus familias y comunidades para que les guíen, cuiden y apoyen.

Aunque sabemos que una experiencia enriquecedora en la infancia es fundamental para el desarrollo de generaciones futuras sanas y productivas se sigue desposeyendo a cientos de millones de niñas y niños de una infancia significativa, sin que sea culpa de ellos mismos o de sus familias. La posibilidad de vivir una infancia apacible, productiva y significativa desaparece cuando se les obliga a soportar las destructivas privaciones de la extrema pobreza.

Con frecuencia es necesario que los niños y niñas de las familias en situación de extrema pobreza trabajen para ayudar a sus familias sin que ello implique daño o explotación. Sin embargo, es inaceptable que millones de menores se vean sometidos a las peores formas de trabajo infantil, entre otras, la esclavitud y prácticas semejantes a esta. Los Gobiernos deben actuar con rapidez y determinación para proteger a los menores de este tipo de explotación y abusos y, al mismo tiempo, luchar contra las causas fundamentales de la pobreza y del trabajo infantil.

En este sentido, los Gobiernos deben cumplir sus responsabilidades y obligaciones para garantizar que las familias y comunidades cuentan con los medios suficientes para actuar, mediante oportunidades e iniciativas efectivas de reducción de la pobreza. Las medidas económicas y sociales para poner fin a la extrema pobreza deben incluir sistemas de protección que respondan a las necesidades, preocupaciones y derechos de los niños y niñas y de sus familias. En un mundo de riquezas sin precedentes es sencillamente inaceptable que la mayoría de los menores en situación de extrema pobreza carezcan de protección social.

Debemos garantizar que se alcanza a las personas más desfavorecidas y se supera la pobreza en todas sus dimensiones. Para hacer esto posible necesitamos estrategias y políticas de promoción y creación de inclusión y diálogo social. Los niños y niñas deben poder participar en este diálogo social de manera que se les reconozca como auténticos protagonistas a la hora de determinar su propio bienestar, en lugar de que se les perciba como receptores pasivos de las decisiones que se toman en su nombre. En efecto, la participación de los menores es uno de los principios fundamentales de la Convención.

Las niñas, niños y jóvenes tienen derecho a expresar libremente sus opiniones y a participar en las decisiones que afectan a sus vidas. Además, pueden aportar valiosas contribuciones que los responsables políticos y otros agentes no pueden proporcionar. Se deben escuchar y tomar en serio sus opiniones y puntos de vista, particularmente en lo relativo a la erradicación de la pobreza y del trabajo infantil.

Es crucial que la participación sea un proceso continuo y no un acto aislado. Con demasiada frecuencia se confunde consulta con participación. Aunque el proceso de consulta recoja las opiniones de los menores, la participación significa que efectivamente participan en la toma de decisiones que afectan a su bienestar.

La red internacional infantil Tapori y otras iniciativas infantiles similares, por ejemplo, demuestran la importancia de estas iniciativas de inclusión social donde los niños y niñas se reúnen para tomar fuerzas y participar de manera más eficiente en sus familias y comunidades como agentes de cambio. Los Gobiernos y comunidades deben apoyar y motivar estas iniciativas como componentes básicos de la inclusión y el diálogo social.

Por consiguiente, este 17 de octubre, reunámonos para defender en todas partes los derechos de la infancia y para ofrecer a los niños y niñas, sus familias y comunidades, los medios para poner fin a la extrema pobreza.

Donald Lee

Presidente, Comité Internacional del 17 de Octubre

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