2015 - Mensaje del Comité Internacional 17 de Octobre
Refuser la misère

COMITÉ INTERNACIONAL 17 DE OCTUBRE

Mensaje por el Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza

17 de Octubre 2015

Este año la conmemoración del Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza tiene un significado especial porque sigue inmediatamente el lanzamiento de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.

Acogemos con satisfacción la declaración de los Estados miembros, que afirman en la Agenda 2030 su determinación para "poner fin a la pobreza y al hambre, en todas sus formas y dimensiones" así como su compromiso para que "no se deje de lado a nadie".

Sabemos perfectamente que cuando la pobreza se mide únicamente en términos económicos, atenta contra la dignidad de las personas que viven en la miseria y contra su lucha cotidiana para vencer la pobreza. Esto evita que se reconozca a la pobreza como una violación de los Derechos Humanos o que se admita que la pobreza es compleja y multidimensional por esencia.
 

Cuando en el año 2000 los dirigentes del planeta decidieron reducir a la mitad el número de personas que vivían en la extrema pobreza, en realidad abandonaron a millones de hombres, mujeres, niños y niñas luchando solos contra ella.

Algunos dirigentes del mundo querían hacernos creer que éramos la primera generación capaz de acabar con la pobreza y esto es engañoso. En la historia contemporánea, cada una de las generaciones precedentes ha tenido la capacidad de acabar con la pobreza. Simplemente les ha faltado la visión, la empatía y la voluntad política para lograrlo.

No debemos repetir los errores de los últimos 15 años. Esta vez, debemos velar para no olvidar a nadie.

Este año el tema de la conmemoración del Día Mundial para la Erradicación de la Extrema Pobreza –"Construir un futuro sostenible: unirse para poner fin a la pobreza y a la discriminación"– nos recuerda hasta qué punto es importante actuar de forma conjunta para erradicar la pobreza extrema y la discriminación en todo el mundo y construir así un futuro sostenible.

Las personas que viven en la pobreza saben por experiencia que la pobreza y la discriminación están estrechamente ligadas.

Han visto hasta qué punto la discriminación afecta a las personas que viven en la pobreza, creando un entorno de desigualdad que limita su acceso a los Derechos fundamentales, a las necesidades básicas y a las oportunidades de progreso social y económico. Saben por experiencia hasta qué punto esta discriminación puede ser a la vez causa de la pobreza y un obstáculo para superarla. Hemos visto cómo, incluso en los países en los que se han logrado avances significativos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se ha producido un aumento de la discriminación y las desigualdades.

Las personas que viven en la pobreza deben ser nuestros socios plenos y en igualdad de condiciones para la construcción de un futuro justo y sostenible.

Su participación, especialmente en lo que se refiere a las decisiones que afectan a sus vidas y a sus comunidades, debe ocupar un lugar central en las políticas y en las estrategias para construir un futuro sostenible. Demasiado a menudo, la participación de las personas que viven en la pobreza ha sido solo una aparciencia falsa y por tanto sus conocimientos y sus experiencias, tan valiosas, se han ignorado o se han dejado de lado.

Debemos trabajar todos juntos para garantizar que nuestro planeta pueda responder a las necesidades de todas las personas –y no únicamente a las de algunas privilegiadas– y hacerlo para las generaciones presentes y futuras.

Donald Lee,

Presidente del Comité Internacional del 17 de Octubre