2013 - Mensaje del Comite Internacional del 17 de octubre
Refuser la misère

Mensaje por el Día Mundial para la erradicación 
de la extrema pobreza
17 de octubre 2013

     El tema de la conmemoración de este año - "Juntos por un mundo sin discriminación, a partir de la experiencia y conocimiento de las personas en situación de extrema pobreza" – invita a unirse para poner fin a las divisiones que dentro de nuestras sociedades se crean y perpetúan la discriminación, en particular aquella dirigida contra las personas y grupos que viven en la pobreza.

    Invita a tomar conciencia de la discriminación activa y pasiva a la que los ciudadanos son cotidianamente confrontados a causa de su pobreza, su exclusión de los ámbitos político, económico, social y cultural de la sociedad y de la imposibilidad de hacer oír su voz, de participar en la creación, implementación y evaluación de políticas y programas que les afectan directa o indirectamente.

    La discriminación contra las personas que viven en la pobreza, aumenta la intensidad de esta. Y cuando esta discriminación es sistemática y omnipresente, se estigmatiza, oprime y excluye a las personas pobres que se vuelven invisibles, que no se escucha y que son privados de derechos.

    A menudo, las personas que viven en la pobreza son presentadas como irresponsables, no educadas, perezosas, sin méritos o que representan una amenaza para el orden o la seguridad pública. Tal caracterización no sólo es falsa, sino que estigmatiza y fomenta conductas discriminatorias. Aumenta la brecha social, fomenta el miedo y la desconfianza entre los pobres y el resto de la sociedad.

    Para las personas que viven en la pobreza, los derechos humanos, su dignidad, su derecho a participar, su seguridad personal, el respeto al que tienen derecho, así como el reconocimiento de sus esfuerzos y sus contribuciones a la sociedad que son tan importantes como la satisfacción de sus necesidades básicas tales como la salud, el agua, el saneamiento, la vivienda, la educación y la formación. Como señalo con razón el padre Joseph Wresinski: « cada hombre lleva consigo, la suerte de la humanidad ».

    Es arrogante y erróneo pensar que las personas privadas de bienes materiales, de posición social y de poder político carecen también de conocimiento o de comprensión de los problemas sociales que podrían ser útiles a los demás o a la sociedad. De hecho, nuestros esfuerzos para erradicar la pobreza a menudo pasan por alto o ignoran la experiencia y el conocimiento único que las personas que viven en condiciones extremas de pobreza han acumulado, en algunos casos durante generaciones. Por lo tanto, es importante que escuchemos las experiencias y pensamientos de todos, especialmente de quienes viven en extrema pobreza, de tal manera que las políticas y programas destinados a erradicar la pobreza no sean inadecuados a las necesidades, realidades y expectativas de la población que se supone deben ayudar.

    Mientras que la ONU prepara su programa de desarrollo global para después de 2015, es imprescindible dar a las personas que viven en la pobreza un espacio suficiente y la consideración necesaria dentro de este proceso para permitirles enriquecerlo con sus conocimientos actuales sobre la pobreza, la discriminación y las violaciones de los derechos humanos.

Esto significa algo más que simplemente darles la oportunidad de dar testimonio de sus experiencias. Se debe imponer la creación de condiciones gracias a las que ellas puedan y se vean alentadas a contribuir con sus reflexiones, individuales y colectivas, sus análisis a través de su participación plena y activa al conjunto del proceso de elaboración de políticas y programas destinados a erradicar la pobreza.

Debemos romper el silencio de la extrema pobreza. Uniendo nuestros esfuerzos después de 2015 para erradicar la pobreza con la participación de los más pobres, para que juntos podamos lograr un mundo sostenible donde cada uno viva con dignidad y en paz con los demás.

Donald Lee,

Presidente, Comite Internacional del 17 de octubre