¿Puede la agricultura ecológica ser una alternativa a la pobreza?
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“Los agricultores suponen dos tercios de las personas más pobres  del planeta.” En el valle del Mekong, en el sudeste de Asia, al norte de Tailandia, el 85% de los agricultores no pueden vivir de lo que producen... Hoy en día, Asia se enfrenta a otros desafíos, además de la agricultura ecológica: se trata de asegurar a quienes cultivan la tierra la independencia y la autosuficiencia necesarias para evitar el círculo vicioso de la pobreza a la que conduce la agricultura convencional.

Tomaré el ejemplo de Phonh, joven agricultor de Laos, de 27 años.  Gracias a una beca estudia en Vietnam, en la escuela HEPA (Human  Ecology Practical Area), de la que ha oído hablar a través de los jóvenes de su pueblo. Es un pueblo de montaña cuyos habitantes practican la agricultura de subsistencia. Sus padres tienen tres hectáreas de terreno. La primera vez que vio productos químicos fue en 2006, cuando su tío llevó herbicidas al pueblo. Ese mismo año, personas que aseguraban promover métodos con mejor rendimiento vinieron para  distribuir abonos químicos de forma gratuita. Desde entonces, su uso no ha hecho más que aumentar.

Hoy en día, hay empresas que proponen plantaciones de caucho con un uso intensivo de insumos químicos, acaparan las tierras que compran a los campesinos, que a su vez se convierten en simples jornaleros en las que antes eran sus propias tierras.

Phonh no quiere trabajar en una fábrica ni en la construcción. Aún si la agricultura ecológica supone un desafío para él, quiere intentar esta  experiencia. Según él, la principal dificultad con la que se encuentra su región es la falta de medios de distribución.

Tiene el proyecto de formar, con sus amigos de la escuela HEPA, un  grupo de jóvenes agricultores, miembros de la red Towards Organic  Asia, en el que todos aplicarían técnicas como la permacultura, que no requiere insumos, por lo que no necesitarían inversiones para  comenzar. La comercialización sigue siendo para él una cuestión pendiente.

Hoy en día el riesgo de acaparamiento de tierras está presente en todas partes, por lo que los campesinos tienen que permanecer alerta. Convertirse en jornalero de las tierras heredadas de sus antepasados
lleva a una precariedad y a una inseguridad absolutas. Basta una  cosecha insuficiente, pesticidas mal aplicados, una empresa china que ya no necesite trabajadores y la persona se encuentra sin recursos, endeudada.

El desafío es que todas las personas, incluidas las más pobres, tengan acceso a una alimentación de calidad. Exige aliar técnicas de producción y de distribución, poner en red iniciativas locales e implicar a las instituciones públicas.

 

 

Extracto del artículo de Thanapol K. y Paulina L.,
Red Towards Organic Asia (Hacia una agricultura biologica en Asia),
Thailandia