«Hagamos de la reintegración de los niños marginados nuestra primera preocupación»
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Enfoque sobre el Movimiento de Acción para la Reintegración de los Niños Marginados (MAREM, por sus siglas en francés) en Togo

El MAREM nace de la mano de estudiantes de Lomé que querían aportar su granito de arena a la reinserción social de los niños marginados. La acción se ha llevado a cabo tanto en la calle como en el Centro EMERA.

En enero de 2005, tras varias experiencias e investigaciones tanto documentales como sobre el terreno, nace, gracias a estudiantes de Lomé, una asociación sin ánimo de lucro, el Movimiento de Acción para la Reintegración de los Niños Marginados (MAREM), que decide contribuir en la reinserción social de los niños implicados. Este trabajo se lleva a cabo en Lomé, donde el fenómeno alcanza proporciones inquietantes. Tal es la situación que detrás de importantes edificios podemos encontrar un vasto terreno lleno de restos de camiones sobre los que duermen los niños. La zona es cada vez más insalubre.

Nuestro objetivo principal consiste en establecer un contacto continuo con los niños de la calle, escucharlos y ofrecerles apoyo para promover su reinserción familiar y social.

Para poder alcanzar este objetivo las acciones se dividen en las siguientes fases: identificación, salida de la calle, alojamiento, primera reinserción a través de la educación escolar o una formación profesional, contacto con los padres, reinserción familiar y seguimiento tras la reinserción. En agosto de 2008, el MAREM puso en marcha un centro de acogida temporal o de residencia por un período de uno a cuatro años para los niños necesitados: el Centro EMERA. En él, los niños son reintroducidos en la vida familiar y aprovechan la ocasión para retomar sus estudios o iniciar una formación profesional. Asimismo, el MAREM se encarga de crear un marco de colaboración más estrecha con la familia biológica o de acogida.

El trabajo en la calle: un preludio del trabajo del Centro

Cada jueves un equipo sale en busca de niños que viven en la calle. Entre las actividades que realizan se encuentran: entrevistas individuales, información preventiva sobre drogas y enfermedades de transmisión sexual, actividades lúdicas para involucrar a los niños, como partidos de fútbol, entrevistas sanitarias y alimentarias y la preparación inmediata para que abandonen la calle y adopten la actitud que esperamos de ellos. A los niños más asiduos a estas actividades que han manifestado una firme voluntad de abandonar la calle se les ha propuesto una estancia temporal en el Centro EMERA.

El Centro EMERA

Seguimiento de los niños
Desde su apertura en 2008, el Centro da acogida a los niños les ofrece, tras una entrevista previa, la oportunidad de volver a la escuela o de recibir una formación profesional que los prepare para el futuro. Muchos escogen la segunda opción y se inscriben en talleres de aprendizaje (costura, carpintería, albañilería, mecánica de vehículos de dos ruedas…). Los educadores ayudan a los niños a ser más disciplinados y a tolerar las frustraciones, así como los principios básicos de la vida en comunidad.
En el caso de los niños escolarizados resulta más fácil crear una dinámica de grupo. En el caso de los aprendices, son muchos los que abandonan los talleres antes de acabar su formación.

Desde julio de 2010 ya no acogemos en el Centro EMERA, como internos, a niños que hayan escogido la opción de la formación profesional; se les insta a buscar, por sus propios medios, talleres donde puedan darles alojamiento o que nos indiquen qué familiares podrían acogerlos en sus casas para poder asistir a los talleres formativos.

El programa diario del Centro  se compone de una serie de actividades específicas que les ayudarán, progresivamente, a escribir una nueva página de sus vidas: actividades socio-educativas (cocina, tareas domésticas, higiene, jardinería…), actividades lúdicas (juegos sociales, películas, decoración, iniciación a las artes del circo…) y manualidades.

El trabajo con los padres
Esta fase es tan importante como el seguimiento de los niños. Debemos promover la implicación de los padres, ya que la mayoría, a pesar de saber que su hijo estaba en el Centro EMERA, no han hecho ningún esfuerzo para participar activamente al lado de sus hijos y ayudarles a escribir esta nueva página de sus vidas, acudiendo regularmente al Centro o manteniendo contacto telefónico para tener conocimiento de las novedades. En Navidad los contactos con las familias han aumentado. Esto ha permitido una mayor estabilidad psicoemocional en los niños, que volvieron a encontrar su papel de hijos en el corazón de sus padres, a pesar de las adversidades y fracasos.

Seguimiento tras la reinserción
Cada semana los niños reinsertados reciben la visita de un educador.

Problemas debidos a las dificultades:

*Falta de preparación de los niños en materia de privación de la libertad, *ausencia de la noción de autoridad en su vocabulario, *comportamientos desviados, *rechazo de algunos padres a participar en el proceso de reinserción, mala influencia de unos niños sobre otros y abandono del Centro por parte de algunos de ellos, que vuelven a las calles o realizan constantes idas y venidas.

Palabras de niños del Centro:

“Para mí, el hecho de que no me peguen es una de las razones por las que estoy en el Centro”.

“Aquí vivo como si estuviese en casa de mis padres”.

“En el Centro me he dado cuenta de que debo pensar en tener un futuro mejor y que me puede ayudar a llegar lejos en mis estudios”.

(con respecto a los niños que han vuelto a las calles) Puede que no sepan lo que realmente están buscando o que, debido a todo lo que han vivido en la libertad de las calles, se les haga muy difícil la vida en el Centro.

Expectativas:

Esperamos poder implantar en la calle una «escuela básica informal» para garantizar la alfabetización de los niños involucrados.

Somos conscientes de que hace falta una estrategia para poner en marcha el proceso de reinserción, ya que el Centro EMERA ya casi no dispone de espacio y no tiene los medios necesarios para acoger a todos los niños implicados en los programas de seguimiento en la calle. Esta estrategia ayudará a los niños que quieren volver directamente con sus familias a través de diferentes planes y nos convertirá en interlocutores entre ellos y sus padres. Estamos trabajando en ello.

Pretendemos trasladar el Centro a otra ubicación con instalaciones mejor adaptadas y con mejores equipos. El proyecto de construcción de una Casa para el Centro EMERA está en fase de realización.

Para los jóvenes aprendices, ajenos al Centro, estudiamos la posibilidad de poner en marcha una «pequeña comunidad», de crear un Centro de tipo abierto.

Nuestra prioridad es estar presentes permanentemente en la calle.

Para más información acerca de MAREM
http://www.maremvision.tg/

25 de noviembre de 2010